Las canciones del ayer
revolotean cual mariposas
a la miel de tus dulces labios.
Soñando.
Solo soñaba atravezar
ese ingente muro
portento que se alzaba sobre mí
(y sobre otros miles de millones).
Una neblina de sangre
de cemento y madera roída
Despierto
Solo soñaba despertar.
Mis manos ardidas, sangrantes, gastadas;
mi aliento seco, agitado, rasposo;
mi cuerpo hastiado, débil y agonizante.
Cual relámpago que azota la fría noche
Cual amanecer esperado por horas
en una pestañear,
en un instante
el peso del mundo pasó
de mis hombros a la zuela de mis zapatos.
Tan irreal, tan surrealista ...
se asoma un inmenso horizonte.
No resisto devolver la mirada
¡en mi vida vi tantos cadáveres...!
Cien, quinientos, mil, dos mil....
Mis amigos también cayeron...
ahora estoy solo
solo frente al inmenso mar
y por primera vez
me gusta
me gusta estar solo...
Y bueno, anduve tan aburrido alguna vez, que decidí ponerme a escribir. Ni el narrativo ni el dramatico, el Epico tal vez, pero nada me conforta más, que poder hundirme en un mundo de fantasía total donde las letras se fusionen si ataduras a la mas viva e infame historia de amor muerte resentimiento y paz. Escojo la poesia, los poemas y su delicada manera de colarse entre mis manos, mientras intento salvar algunos versos. Rojo verde y dorado.
Poemarios
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