domingo, 24 de abril de 2011

Neurosis

Andaba arrastrando las pesadas cadenas atadas a su cuerpo
la arena del desierto penetraba profundamente en sus heridas
el granizo de sangre azotaba su espalda desnuda,
sin alas.
Un río de lagrimas marcaba su camino.
Una nube de odio cegaba nuestro destino.
-¡Camina. camina!-
Recordándole tambores de guerra, retumbaban esa voces
-¡Camina. camina!-
El alma mira sus ojos vacíos, no quiere volver.

A lo lejos, un pueblo. La muerte, fiel amiga, se aleja con una briza suave.
El pueblo abre sus puertas, a lo lejos se escucha una dulce canción, el canto de las águilas.
El guerrero levanta la mirada
una lagrima negra resbala por su mejilla.
la canción de la vida ahora irriga sus arterias.

Le ofrecen quedarse, el guerrero voltea el rostro
El campo de batalla aguarda
olvido algo en él
su árbol
su cerezo
mi cerezo
-mi cerezo-
¡nuestro cerezo aguarda en el infierno!

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