El atardecer se asoma a lenta carrera
mientras los celulares no quieren encender
aunque las manecillas rotan igual.
Aparecen las primeras estrellas
y en las letras el viento sopla recio:
es hora de partir.
Las sombras no vigilan
nuestros pasos tiemblan
estamos cansados.
Ya el río cruzamos espantados
sujetados fuerte de la mano
rezando.
No quiero soltar tu cuerpo abrazado.
Amo tus latidos, tu respiración
y tu suave piel de rosa.
Dime al oído que me amas
te responderé cuanto lo siento.
No quiero soltar tu mano al impío tren.
Perdone usted por escribir un poema triste
pero es que... es que verla tan lejos
en su tren hacia el norte...
Apoyo mi mejilla en el hielo
almas vuelan al rededor de mi nube al sur
al unisono de mis pensamientos.
-¿Que piensas?-
Pienso en tus labios
-¿Que añoras?-
Añoro tus ojos
-¿Que sientes?-
Tus brazos a la lejanía
-¿Que deseas con llorosos ojos?-
Un te amo más...
mientras los celulares no quieren encender
aunque las manecillas rotan igual.
Aparecen las primeras estrellas
y en las letras el viento sopla recio:
es hora de partir.
Las sombras no vigilan
nuestros pasos tiemblan
estamos cansados.
Ya el río cruzamos espantados
sujetados fuerte de la mano
rezando.
No quiero soltar tu cuerpo abrazado.
Amo tus latidos, tu respiración
y tu suave piel de rosa.
Dime al oído que me amas
te responderé cuanto lo siento.
No quiero soltar tu mano al impío tren.
Perdone usted por escribir un poema triste
pero es que... es que verla tan lejos
en su tren hacia el norte...
Apoyo mi mejilla en el hielo
almas vuelan al rededor de mi nube al sur
al unisono de mis pensamientos.
-¿Que piensas?-
Pienso en tus labios
-¿Que añoras?-
Añoro tus ojos
-¿Que sientes?-
Tus brazos a la lejanía
-¿Que deseas con llorosos ojos?-
Un te amo más...
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