jueves, 23 de diciembre de 2010

Sueño primero: Sueño último

Nieva
Los aposentos están vacíos
y el sueño empieza
una delgada línea
que no depende de ti ni de mí
pende del más alto cielo
y desliza su abstracta gravidez
a vuestra mano y a la mía
mientras nuestros latidos se transmiten por esta
y aturden lenta, apaciblemente nuestro existir.

Así transcurrió una nublada noche de octubre
Volando por una enorme red de redes
Soñando entre colores y texturas
Cayendo hacia lo mas alto, volando hacia lo mas negro
Piensa en cuan delgada es la vida
Y la vida piensa en cuan delgada es la muerte
La suerte ríe y se expresa.

Un alma pura, encogida en ropa de seis meses
Creció rápida, como rosa sedienta en el desierto
Cual mi amor extasiado y bañado en ámbar dulce
Y la naturaleza a vuestro rededor
Volviese aún más pura con cada aliento vuestro,
Con cada suspiro, cada latido…

El sueño es dulce miel que recorre tus muslos
En el sueño te tengo a mi lado,
Con cada sueño la realidad se transforma,
Las figuras se tornan colores
Y los aromas sustancias tangibles
El sueño es dulce miel que recorre tus muslos
En el sueño te tengo muy lejos,
Con cada realidad el sueño se transforma
Los colores se tornan figuras
Y las sustancias aromas tangibles.

En la realidad te sueño lejana
En el sueño te siento a mi lado
Ya que importa, vivir un sueño, soñar una realidad
Irrelevantes sentidos que trastornan nuestras mentes
Relegados a cargos infames
Sublevados por el espíritu colosal
El amor.

Envuelto en telas de sabores
La guerra murmura a sus anchas
La muerte, la ignorancia y la envidia
Y estoy solo,
Mas me siento cálido, a tu lado
Mas me siento cálido, en tus brazos
Mas me siento cálido, en tus labios.

Y tu reflejo desvanece, tu reflejo rehuye, escapa…
No queda ni tu aire, ni tu sonido, ni tu fulgor
No me queda mas que ardor en las manos…
Y recuerdos que nunca existieron
Pues qué hago, ¿existo?

Vivo en la vida, vivo en el sueño
Muero en la vida, vivo en el sueño
¿No es mejor dormir por siempre?
Acurrucado en tus pechos una tarde de primavera, aunque el frío azote
Abrazado a tus latires una noche de otoño, aunque el calor azote
Perdido entre tus piernas una mañana de verano, aunque seamos sólo arena
En la playa perdidos, bañados por besos, observados por las olas
Perdidos entre nosotros, arena del tiempo.

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